sábado, agosto 12, 2006

LISBOA 2
El Largo de Chafariz estaba tranquilo esa tarde y sólo varias mesas con manteles a cuadros blancos y azules esperaban la presencia de tempranos clientes. Me senté en la mesa más pequeña y pedí un róbalo y media botella de vinho verde.~
Cuando me preguntó el camarero si sería solo un servicio la respuesta fue rotunda, por supuesto que sí. Inmediatamente vino a mi mente otra estancia en esta plaza con un fado sonando en áquel acordeón acompasado. Éramos tres muy jóvenes aquel día, él, yo y mi hija mayor, una menina aún con pañales. El mismo espacio en distinto tiempo, me separaban largos años de proyectos conseguidos a mitad de botella, un parénteis en el que hubo una vida que ya no existía.
Pasaron ante mí imágenes rápidas, sentí que aquel tiempo ya no me pertenecía, se habían despegado para siempre aquellos sentimientos. Hoy había paseado Alfama todo el día y al atardecer leía a Fernado Pessoa y cenaba róbalo grilhado. El día anterior había recorrido 800 kilómetros con la música del concierto de Aute y Silvio en la plaza de toros de las Ventas de Madrid y aquella canción de Silvio Rodríguez aún sonaba en mi mente:
"Ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve,
ojala por lo menos que me lleve la muerte
pra no verte tanto, para no verte siempre,
en todos los segundos, en todas las visiones".
Y de pronto comprendí la belleza del momento de mi vida, sentirme bien y disfrutarlo. Llamé una amiga para contárselo. Aquel día nací libre y me dí cuenta, lo bauticé con vinho verde en Lisboa, en el Largo de Chafariz.

15 comentarios:

Mariadolcas dijo...

¡¡¡Bravo, bravo, bravo!!! Estás en el mejor momento para disfrutar de la vida, de forma física y mental. Vívela y domínala, con las artes y armas que tienes no será dificil, estoy segura.
Si vienes de Cáceres hacia Salamanca no te olvides de llamarme, sacaríamos mucho jugo a sus piedras. Un beso

Javier López Clemente dijo...

"Más allá de la realidad inmediata no hay nada.
Si yo, desde donde estoy, sólo veo aquella luz,
en relación a la distancia en qe estoy sólo hay aquella luz.
El hombre y su familia son reales del lado de allá de la ventana.
La luz se ha apagado.
¿Qué me importa que el hombre continué existiendo?
Es sólo él quien continúa existiendo."
Fernando Pessoa

"Que nos importe sólo el lugar donde estamos"
Fernando Pessoa

Berna dijo...

Tu logro, es lo que confirma la inexistencia del "para siempre", la cantidad de hojas en blanco que contiene una vida, y la libertad que tienes para escribirlas, pese a lo desfavorable. Incluso, demuestra que, aunque te equivoques, cualidad obligada en el ser humano, basta esperar la aparición de la siguiente página y seguir escribiendo.

Alejandro Caveda dijo...

Me estas poniendo los dientes largos por adelantado. El jueves, dios mediante, espero estar haciendo noche en Oporto. Quien sabe, igual nos cruzamos por el camino. Saludos.

ana martinez dijo...

¡Gran cena, la de aquél día!

Y es que ya lo dijo Fernando:

"Para ser GRANDE sé entero,
nada tuyo exagera o excluye.
Sé todo en cada cosa,
pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas.
Así en cada lago
la luna toda brilla
porque alta vive."

Esther dijo...

Acabo de llegar de Oporto y tu texto me ha calado. Cada vez amo más Portugal y cada vez amo más la vida.

gaia56 dijo...

Loli.. carpediem siempre estamos en el mejor momento de nuestra vida.

Berna voy siempre al encuentro de las páginas en blanco con ilusión.

jjaajajjajajaja... Ana, que gran noche, no lo dudes.

gaia56 dijo...

Efectivamente Javier...que nos importe sólo el lugar en el que estamos.

Disfruto Pessoa y amo Portugal

Gracias a todos por pasearos poor mi blog.

Tomás dijo...

¡Joder!, con perdón, como escarbas en los recuerdos y que bien narras el sabor y el sinsabor de otro tiempo. Nuestro admirado Khalil Gibrán decía que "el recuerdo es una hoja de otoño que murmura por un instante al viento, y luego ya no se la escucha más"
¡Ay Las Ventas!, cuántos recuerdos, musicales y taurinos.
Saludos desde "mi Palencia", a puntito de partir para la montaña.

Anónimo dijo...

Magnificas anotaciones de un corazón viajero. He de pensar que el vinho verde estaba en su punto. Que el robalinho grelhado también. Creo recordar ese lugar. Manteles blancos y azules a cuadros. Azulejos también azules cubriendo media pared. Patrono. Creo que así se llamaba aquel lugar. Em frete al Museo do Fado.
Me ha gustado el giro que haces en tu escrito. Tu modo de conectar tu mundo con el resto del mundo. Fusión interesante. Fisión apasionante.
Podríamos seguir hablando de Lisboa, hasta que se nos secara la boca. Y continuar hablando deletreando fados, el vinho verde ajuda.
Me gustaría seguir leyendo tus emociones sobre el viaje, sobre este viaje en concreto.
Reconozco que me lio con los nombres. Tengo la tendencia de confundirte con Una que no sabe. . No quiero liarme.
Pero sí expresarte mi admiración por compartir belleza, la de dentro y la de fuera.
Me gusta especialmente esa necesidad de llamar a tu amiga y contarle que tu vida es un momento bello.
No todo el mundo comprende. Muy pocos saben compartir.
Sigue disfrutando.

txe dijo...

no conozco el chafariz, lástima. Pero alfama es tan sucio, ´laberíntico y romántico..

gaia56 dijo...

Gracias Tomás por traer a Gibrain... disfruta tu montaña.
Ése concierto de Las Ventas fué bíblico.

gaia56 dijo...

Exacto, qué precisión... efectivamente Patrono. Amigo anónimo podemos seguir hablando de Lisboa lo que quieras, Lisboa irrepetible cada dia.
Hoy, desde Cais do Sodré, disfruto el apacible Tejo que en estos momentos recibe la luz de la avenida 24 de julio y le aporta una magia sobreañadida que no necesita. Una botella de de porto Reserva Doña Antonia completa la escena, un copinho al lado del teclado y en mis labios.
Me gusta compartir momentos siempre, amigo anónimo, bueno casi siempre.

gaia56 dijo...

Txe, tienes que perderte por esta zona de Alfama... y penetrarlo más allá de donde acceden los turistas

gaia56 dijo...

Esther paseé por tu blog, me gustan mucho tus fotografías, tu mirada...no puedo algar comentarios .. por eso te contesto aquí si es que pasas otra vez.