He leído que Kodô significa “latido del corazón” considerado como el origen de todos los ritmos y también que quiere decir “niños del tambor” como un reflejo del deseo de tocar sus tambores de manera sencilla, como late el corazón de un niño.
Llegados de la Isla de Sado donde residen, los componentes del espectáculo Kodô, el sábado 4 de julio en el Teatro de La Laboral de Gijón, fueron un regalo de ritmo y vibraciones para nuestros sentidos. El arte tradicional japonés, taiko (tambores) y danza a la vez nos asombra tanto por la profesionalidad y el estado físico admirable de sus miembros como por la marcialidad y la dulzura de sus movimientos.
Los espectadores con un Teatro de La Laboral lleno a rebosar disfrutamos a tope de esta actuación de despedida del presente curso 2008/2009.
KODÔ, LATIDOS DEL CORAZON
Convocas ante mí
al mar y la fuerza
de mil vientos,
cien estrellas suenan
en el cielo,
los magos de grandes antenas
golpean mis sentidos,
mi sangre y mis pies
van a tu encuentro
y bailan escenas que fuimos,
luchan contra la piel del tambor
y sacan tu yo, mi yo,
desde lo más hondo de si mismos,
burlan las nubes de mi ser
y congregan todos los latidos
del corazón en mi, en nosotros.
Convocas ante mí
al mar y la fuerza
de mil vientos,
cien estrellas suenan
en el cielo,
los magos de grandes antenas
golpean mis sentidos,
mi sangre y mis pies
van a tu encuentro
y bailan escenas que fuimos,
luchan contra la piel del tambor
y sacan tu yo, mi yo,
desde lo más hondo de si mismos,
burlan las nubes de mi ser
y congregan todos los latidos
del corazón en mi, en nosotros.



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