MIRADAS FALLIDAS
Entraba el sol por la ventana. Pablo giró la cabeza y se encontró con Ana que plácidamente dormía. Y recordó dos coletas rubias a los quince años y el primer beso y el primer hijo.
Un ¿qué miras? interrumpió el cálido paseo por la avenida de los recuerdos. El desabrido comentario marcaba otra etapa del camino. Pablo se pregunta cómo las cantarinas voces de antaño llegaron a sonar tan ajenas y lejanas.
La vida nos crece en distintas direcciones, entusiasta vida a veces, participativa y arrolladora otras, en crecimiento constante o dejándote llevar como temprana hoja de un otoño que tal vez no ha sido, que aún no es, pero el aire arrastra por el agua del arroyo de la vida.
Pablo volvió a encontrarse en el lugar donde realmente estaba, a sentirse fuera de aquel nido que tantas veces le había apasionado, en el que tanto había compartido, sin saber cuando y dónde había perdido la dirección de este camino.
Él que, tantas veces, creía haber adelantado o atrasado su paso para seguir el de ella, o tal vez es que nunca se paraba a preguntar qué pasaba y por qué ella sentía tan extraña su cabeza en la almohada al despertar cada mañana.
Entraba el sol por la ventana. Pablo giró la cabeza y se encontró con Ana que plácidamente dormía. Y recordó dos coletas rubias a los quince años y el primer beso y el primer hijo.
Un ¿qué miras? interrumpió el cálido paseo por la avenida de los recuerdos. El desabrido comentario marcaba otra etapa del camino. Pablo se pregunta cómo las cantarinas voces de antaño llegaron a sonar tan ajenas y lejanas.
La vida nos crece en distintas direcciones, entusiasta vida a veces, participativa y arrolladora otras, en crecimiento constante o dejándote llevar como temprana hoja de un otoño que tal vez no ha sido, que aún no es, pero el aire arrastra por el agua del arroyo de la vida.
Pablo volvió a encontrarse en el lugar donde realmente estaba, a sentirse fuera de aquel nido que tantas veces le había apasionado, en el que tanto había compartido, sin saber cuando y dónde había perdido la dirección de este camino.
Él que, tantas veces, creía haber adelantado o atrasado su paso para seguir el de ella, o tal vez es que nunca se paraba a preguntar qué pasaba y por qué ella sentía tan extraña su cabeza en la almohada al despertar cada mañana.




