martes, septiembre 05, 2006


Historias de la playa.

Ella vino del frío. Cada nuevo verano aparecía en la mañana y se tumbaba al sol queriéndose tragarlo todo. La acompañaban su hamaca, su toalla y su frasco azul de bronceador. A veces un libro añadía otro elemento a su parco equipaje para el relax.

Absorta en sus pensamientos permanecía en la playa hasta casi oscurecida la noche, expectante a cualquier paseo a su alrededor, pero relajadamente tranquila y aparentemente dormida la mayor parte del día.

Año tras año ocupaba el mismo sitio, era conocida por los que frecuentaban el mismo sitio en la arena, frente a la escalera 14. La llamaban la gata. Y año tras año en la mañana se repetía la misma escena, la gata llegaba majestuosa con su hamaca, su toalla y un frasco azul de bronceador que extendía uniforme y concienzudamente sobre su piel.

Siempre la observé con atención, pero este año la curiosidad me llamó con más intensidad y en uno de sus aparentes sueños paseé a su lado. Me acerqué al cuadro distraídamente, buscando el secreto de aquel frasco de color azul que año tras año parecía vaciar. Me atraía poderosamente aquella textura de arena y pigmentos tan reales realzando su figura, tan relajadamente real. Aceite para ligar era su contenido y me pareció que este año iba envejeciéndose con ella.

La llamaban la gata y nadie sabía de donde venía exactamente, solo que venía del frío, además de relax buscaba compañía y parecía que quería tragarse el sol para ella sola.
La fotografía corresponde a un cuadro del pintor Juan Zaratiegui, Gata al sol, 2003, técnica mixta sobre tablero, 86 por 61 cms., que se expone en la galería MEDIADVANCED (Galería de arte * espacio creativo).

11 comentarios:

Paula dijo...

Ella vino del frío...

que manera tan sugerente de introducir un personaje.

Te estoy leyendo, y me estoy empapando de bonitas palabras.

Seguiré por aquí.

Un abrazo

Paula

Uno que pasaba por allí... dijo...

Te devuelvo la visita a mi blog, diciéndote que encuentro el tuyo bastante instructivo e interesante.

Me han gustado mucho tus crónicas de Lisboa, ciudad que visité en Junio y de la que me ha quedado en excelente sabor de boca.

Un saludo.

ana martinez dijo...

Has hecho de una mirada, una historia. No se puede pedir más.
Genial.

gaia56 dijo...

Paula.. me gusta que sigas por aquí, que pasees mi blog. Yo también visito el tuyo.

Amigo corredor ya he leído que has pasado por Lisboa este verano, es un acioudad difícil para correr pero la maratona cruzando la Ponte da Liberdade me han dicho que es preciosa.

Ana me alegra que te guste. Eeres indulgente.

Besos a todos y gracias por pasar.

fer dijo...

cuando se viene del frío algunas veces es difícil ligar con el color del sol.

Tomás dijo...

Me encanta tu relato, que un principio supuse autobiográfico -no me preguntes por qué- y que más tarde, cuando te incluyes en el como paseante por esa playa en la que descubriste a "la gata", acerca la imagen de la mujer solitaria buscando compañía, utilizando, pienso, elfrío como metáfora.
Sugerente, muy sugerente...
Saludos,

gaia56 dijo...

Muy bueno fer...
Efectivamente Tomás el frío como metáfora de soledad...
Muchas gracias por leer y expresar

sabejal dijo...

El frío, aunque esté de vacaciones, siempre será el mismo frío. melancólico, frágil, distante...

saludos e igualmente, me gusta tu blog :)

Marco Antonio Sepúlveda dijo...

Entretenida tu historia.

Saludos.

gaia56 dijo...

efectivamente sabejal...ésa era la metáfora... tú le añades más adjetivos interesantes.
Gracias.

saludos marco antonio

gallaecus dijo...

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