
Sonidos de otoño
Creo que este fin de semana entraré de verdad en el otoño, pasearé bosques de incipientes dorados alfombrados de hojas secas, sustituiré el rumor del oleaje por el caer de las hojas a mi encuentro. Leeré poemas en la naturaleza y disfrutaré de las palabras compartidas.
El Jardin Botánico de Gijón estrena Leer el paisaje. Leer en la naturaleza, poemas, un libro, la prensa, leer el paisaje y penetrar en él. En cualquier recodo un banco en el camino y tú inmerso en catedrales verdes disfrutando la magia de las palabras.
Escribí este poema hace dos años un fin de semana parecido a éste disfrutando en verde y dorado paseos en la naturaleza.
Suena mi respiración entrecortada,
al despertar el sol de la mañana,
estirando mi cuerpo por un cálido
pasillo de naturaleza desbordada,
bebiendo mi piel el sudor
recién exprimido de mi alma.
Oigo pájaros trinando al sol,
al aire que en su música acompañan,
hojas y humedades que arrugo
con cansado ritmo de pisadas,
quejido de eucaliptos arrancados
y rumor de agua de río entre
dorados árboles, hoy, escoltado.
Suena el rozar de hojas secas,
en el suelo escamosas y mojadas,
el relincho de caballos en mares
colindantes con verdes horizontes,
la llamada de una vaca enamorada
a su galán de noche reposando.
Suenan sonidos de cuerpo y alma,
la explosión de mil gotas de rocío
que fluyen libremente trasfiriendo
la emoción del brillo de los prados
al calor de unas mejillas apuradas.
Suena el sentirse bien por fuera
y dentro, e imaginarte oyendo
el anhelo de tu voz desconocida.
Suena el otoño en Castañeda
como suena la vida cada día
de emociones y pasiones, tejidas,
destejidas, de naturaleza plena.