
MARTA DICE NO.
“La apariencia no viste al hombre” leí hace días en el aire y hoy fue, más que nunca, certero el comentario.
Traje azul gris de alpaca y corbata con un toque de color reflejando arco iris en tu piel. Apuesto hombre maduro, parecías profesional solvente, en ese punto de cocción afortunada, unas canas, las precisas, para aportar seguridad con una pose de apariencia casi sensible.
Diste una vuelta alrededor de tu mirada y te creíste a salvo porque tu mundo paseaba hacia un encuentro plácido. Unas cañas, dos amigos y los comentarios jocosos sobre una nueva escaramuza.
Acababas de dejar casi fría la escalera del golpe que pegaste a la puerta. Un empujón, un comentario, un requiebro, un “no vales para nada, ni un polvo caliente en el trabajo, ni una carta bien escrita”. Y saliste del archivo, fue tu única salida cuando Marta, acurrucada tras los ficheros cómplices de tus acometidas, dijo no como único escudo. Y tu fuerza golpeó su rostro descargando la rabia de un niño sin juguete.
Saliste trasquilado por un no. Llegaste al café y donde otros dos trajes azules de alpaca sonrientes esperan tus detalles de la acostumbrada conquista.
Tu máscara se desvaneció. Hoy Marta dijo no, habló y denunció y nunca más vivirá tras la muralla del silencio de unos ficheros cómplices cuya llave tú, piel de rata cazadora, tenías escondida.
En Ljublajana, Eslovenia, hace unos días , en la Presernog trg, me encontré con una preformance de figuras suspendidas en el cielo y una de ellas llevaba este cartel OBLEKA NAREBI CLOVEKA. Me dijeron que la traducción es LA APARIENCIA NO VISTE AL HOMBRE.