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domingo, diciembre 11, 2011






DOS PETISCOS EN CAIS DO SODRÉ. Lisboa 2011

Me llenó de alegría la declaración del FADO como Patrimonio inmaterial de la Humanidad y le debía un post. Ayer fui de fados, en Cais do Sodré, y gocé de la saudade, de la tristura del canto, en POVO, en la Rua Nova do Carvalho con un rosa asfalto en su calle que no cabe duda le da otro ambiente al barrio; bienvenido sea el cambio que se está a este zona de Lisboa. En POVO, local hasta ahora desconocido para mi, encontré sabrosos petiscos, Peixinhos da horta, Chouriço e morcela assados, Salada de polvo, y un vino de la casa que se dejaba beber muy bien, pero sobretodo el fado a partir de las 9 de la noche, el ambiente adecuado y formal para unas voces serias masculina y femenina, guitarra y guitarra portuguesa y la palabra hecha música y sentimiento. “Preguntaste el otro día que era fado, que era un fado y te dije no sabia que era el fado" y yo desconocedora de los entresijos del fado me basta con gozarlo siempre unido a la tristura y la alegre saudade, a la nostalgia y a la melancolía, porque hay días que "todo es triste, el fado existe, el fado es triste, todo es fado". Y es que ayer Lisboa, la ciudad de la luz, estaba cubierta por la niebla, el Tejo abrigado en gris niebla era fado, fado era Lisboa sin ti.... "Todos los días te quiero, todos los días me faltas, todos los días es fado”, "si no estuvieras a mi lado, no habría fado, sino un fadista como soy". Pues si señor me llena de alegría la muy justa declaración del FADO como Patrimonio inmaterial de la Humanidad y especialmente este fado que sale de las ruas de Alfama y Mouraria, que se canta los pequeños locales y así es como me gusta saborearlo, disfrutarlo, lejos de las casas de fado para turistas que también tienen su valor pero que yo gosto menos.
Os dejo el enlace con la página para poder consultar la programación del POVO en diciembre, creo que merece la pena conocerla.


Y muy cerquita, sin salir del barrio, otro petisco maravilloso, el CAFE TATI, frente a la parte posterior del Mercado A Ribeira. Una luz laranja en el ambiente, dos portos y una banda para disfrutar, Voyeur Méndez y su grupo. Mendez, un gallego de Vigo afincado en Madrid, acompañado de acordeón con Jesús Peñaranda y de un batería que desconozco su nombre, pero que sonaba muy bien y sonaban así: “Qué aguante ser pequeño en la boca del Gigante, qué aguante ser Gigante en la sombra del pequeño" . Os dejo también el enlace con la web de Café Tati y su programación para diciembre.

Lo dicho, os recomiendo estos dos locales, que llevo en mi mochila, dos petiscos para gozar Cais do Sodré y... ¡que viva el barrio!.

jueves, agosto 20, 2009


TEJO EN LISBOA, TEJO EN MI

Pasear, pasear Lisboa y sentir su presencia constante, su permanente cambio de color y leer, leer hasta que me apetezca, leer hasta acabar el libro, leer hasta acabar el Tejo, pasear las rúas , subir en el tranvía 28 y dejarme llevar hasta el final, Graça, Estrela, Prazeres, cruzar en barco el Tejo y cenar mirando de frente a esta ciudad, pararme, parar mi vida en lusco/fusco del atardecer y relajarme con el suave cambio de la luz, parar y pararme en un café al lado del Teatro Sao Carlos y quedarme a escuchar, escuchar la ciudad y el traquetreo de los tranvías en el Chiado y escuchar fado, tomar porto frente al mirador de Sao Pedro de Alcántara, mirar y remirar el Tejo desde el Adasmastor, sentir la mirada del Adamastor en mi nuca, subir y bajar escaldinhas, buscar los bancos más sombríos, sentarme pacientemente a descansar, pasear Janelas verdes al mediodía y disfrutar las buganvillas del camino, protegerme del calor en los profundos parques/bosques de la Lisboa urbana, mirar y remirar los brillantes adoquines al caminar, sentir todo el día el sordo ruido de la ciudad, sentir el ruido de coches y del ferrocarril cruzando la Ponte 25 de avril, disfrutar de ese collar colgante del Tejo que ilumina sus noches, comprar róbalos en el Mercado de A Ribeira, cantar fado y pasear fado cada noche mirando el Tejo pasar.